Acertó Jiménez y la cruz se tornó cara. Pintaban bastos junto a la playa de Riazor. Un equipo plano, inofensivo y tacaño sucumbía frente a un Dépor voluntarioso pero falto de calidad. Bodipo, en un error de Palop, marcaba para los gallegos en el 34'. Cuatro minutos después, una niñería de Maresca, que Turienzo quiso ver, dejaba al Sevilla con diez. La cosa se ponía cruda, pero si había que morir, sería de pié. Al descaso salió Crespo y entró Kanouté. El malí fue pura magia. Jiménez se lanzaba como nunca al ataque, consciente de lo que se jugaba. Pronto, obtuvo recompensa, Luis Fabiano remató a gol un excepcional centro de Kanouté. Y el de Arahal acertó de nuevo en el cambio. Dió simetría con Capel, que sustituía a Luis Fabiano y dejaba solo en ataque a Kanouté, que de nuevo, centro magníficamente para que Renato cabeceara en plancha ante la anodada visión de la zaga herculina, que veía como en apenas 20 minutos ese equipo plano y tacaño bordaba en fútbol y remontaba el partido. Y además apareció Palop. El valenciano se sacó dos paradones que impidieron el empate deportivista, salvando una vez más a su equipo. Ya en las postimetrías, Navas, rapidísimo, en una jugada inciaada, cómo no, por Freddy Kanouté, se recorrió todo el campo en un sublime contragolpe para brindar a Capel el tercer gol nervionense. Un partido de 90 minutos en el que el Sevilla sólo apareció en 45, los suficientes para desarbolar a un Dépor en racha que ya ha perdido los dos primeros partidos ante Jiménez, y esta vez, no era el Dépor B.domingo, 11 de enero de 2009
Dos caras de una misma moneda
Acertó Jiménez y la cruz se tornó cara. Pintaban bastos junto a la playa de Riazor. Un equipo plano, inofensivo y tacaño sucumbía frente a un Dépor voluntarioso pero falto de calidad. Bodipo, en un error de Palop, marcaba para los gallegos en el 34'. Cuatro minutos después, una niñería de Maresca, que Turienzo quiso ver, dejaba al Sevilla con diez. La cosa se ponía cruda, pero si había que morir, sería de pié. Al descaso salió Crespo y entró Kanouté. El malí fue pura magia. Jiménez se lanzaba como nunca al ataque, consciente de lo que se jugaba. Pronto, obtuvo recompensa, Luis Fabiano remató a gol un excepcional centro de Kanouté. Y el de Arahal acertó de nuevo en el cambio. Dió simetría con Capel, que sustituía a Luis Fabiano y dejaba solo en ataque a Kanouté, que de nuevo, centro magníficamente para que Renato cabeceara en plancha ante la anodada visión de la zaga herculina, que veía como en apenas 20 minutos ese equipo plano y tacaño bordaba en fútbol y remontaba el partido. Y además apareció Palop. El valenciano se sacó dos paradones que impidieron el empate deportivista, salvando una vez más a su equipo. Ya en las postimetrías, Navas, rapidísimo, en una jugada inciaada, cómo no, por Freddy Kanouté, se recorrió todo el campo en un sublime contragolpe para brindar a Capel el tercer gol nervionense. Un partido de 90 minutos en el que el Sevilla sólo apareció en 45, los suficientes para desarbolar a un Dépor en racha que ya ha perdido los dos primeros partidos ante Jiménez, y esta vez, no era el Dépor B.
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